La Roca de Montpol

Desde esta roca tan peculiar, la Roca de Montpol, a unos 3 km de las casas (parte del camino se puede realizar en coche), las vistas son impresionantes.

Una vez arriba, escondido entre la pinocha, unas pocas piedras señalan el antiguo emplazamiento del castillo de Montpol. Sobre estos restos se construyó una primitiva iglesia románica, abandonada en el s. XVII para construir el actual a un lugar mucho más accesible.

En su base podréis ver unas grutas naturales que muchos años atrás habían sido una vivienda para distintos pobladores y un escondite para contrabandistas y bandoleros. Aún se puede observar parte de les paredes que conformaban las distintas estancias.
La primera constancia de los habitantes aparece en 1692 y fue abandonada definitivamente en 1910.

En una de les grutas podéis refrescaros con agua bien fresca que emana de la roca hasta una pila de piedra rodeada de helechos.